
Las válvulas mezcladoras termostáticas se emplean en calentadores eléctricos y solares, así como en sistemas centrales de agua caliente. El usuario selecciona la temperatura de mezcla y la válvula la mantiene estable ante variaciones de temperatura de entrada, presión y caudal.

En la salida, un sensor térmico mide la temperatura. El actuador asociado mueve el núcleo de la válvula y modifica las secciones de agua caliente y fría. Si el agua sale demasiado caliente, reduce la proporción caliente; si está fría, actúa en sentido contrario.
Esta realimentación mecánica responde directamente en la salida y no necesita electrónica independiente. Mejora el confort y la protección frente a quemaduras en duchas, grifos, recirculación de agua caliente y módulos sanitarios.

Para seleccionar el elemento se consideran temperatura objetivo, caudal, pérdida de presión, tiempo de respuesta, carrera y resistencia a la calidad del agua y los depósitos.








